Estos puntos tal vez puedan aplicarse para cualquier escrito en general, llámese novela, cuento, ensayo etc. Antes de enumerar estas someras razones, quiero destacar que en algunos casos, puede pasar que el lector se apasione tanto, que hasta le puede atribuir méritos exagerados a determinada obra.
Debido a que la literatura o el arte en general, son demasiado subjetivos, puede ser que el lector la haya leído en el día y la hora en que estaba demasiado susceptible y vulnerable a ser conmovido por el tema o la forma como le fue contada la historia o el suceso.
Otro aspecto es el tema o el ambiente que rodea la historia tengan para ese lector un significado a sus propias predilecciones o asociaciones personales. Una persona que le guste la música, tenderá a preferir éste tipo de temas, lo mismo sucede con las novelas de acción, de allí el éxito que han tenido las novelas policiacas (mal llamadas “novela negra”).
La nacionalidad del autor y porqué no, la del lector, pueden ser una gran influencia, aclarando que esa nacionalidad lleva atado el idioma. No es lo mismo leer una obra norteamericana con ese estilo tan preciso, con tanta economía del lenguaje, con esos puntos seguidos y esas palabras tiradas como de repente, que leer a un escritor francés, ruso o el idioma tan sonoro del italiano. “¿Idioma del amor?”
El amable lector podrá encontrar múltiples razones o putos de vista para que una novela nos atraiga, Entre muchos otros: el estilo, la época etc. y podrá hacérnosla conocer a través de sus comentarios en este blog.
Un punto que no deseo dejar por fuera de este corto apunte, es el aspecto de la extensión de una obra, sobre todo en tiempos de globalización, informática y esos conceptos que nos impulsan a realizar nuestros actos a la velocidad de la luz, (la lectura no es una excepción). Dejo atrás mis opiniones personales y me voy a apoyar en dos eminentes escritores y críticos de arte: William Somerset Maugham, escritor norteamericano “Diez novelas y sus autores” y André Maurois y su libro “En busca de Marcel Proust”.
“Don Quijote es un libro que hay que leer una vez e cabo a rabo y luego ojearlo, hay partes en él tan aburridas, y aun absurdas, que es tiempo perdido, cuando se han descubierto, volverlas a leer. Es un libro grande e importante que un estudiante de literatura debería leerlo en su totalidad una vez (yo lo he leído de cabo a rabo dos veces en inglés y tres en español) pero no creo que el lector común, el lector que lee por placer, pierda algo si se salta las partes sosas. Ciertamente se divertirá más con los pasajes en los que la narración tiene que ver directamente con las aventuras y conversaciones, tan divertidas y conmovedoras, del gentil caballero y el malicioso escudero. De hecho, un editor español ha reunido éstas de un solo volumen de muy agradable lectura”.
“Supongo que la mayoría de la gente admitiría que En busca del tiempo perdido de Marcel Proust e la mayor novela que se ha escrito en este siglo. Los admiradores fanáticos de Proust, entre los que me cuento, pueden leer todas sus palabras con interés; en un instante de extravagancia, pero después de una tercera lectura, estoy preparado para admitir que las diversas partes de su libro son de desigual mérito. Sospecho que el futuro dejará de interesarse, por esas largas secciones de reflexiones sin ilación que Proust escribió bajo el influjo de las ideas corrientes de la época”.
“La intención del autor era la de escribir una obra en tres volúmenes de cuatrocientas páginas cada uno, El segundo y tercer volumen estaban listos pero estalló la primera guerra mundial y su publicación fue pospuesta. En ese período Proust le añadió al tercer volumen una inmensa cantidad de material. Muchas de las adiciones son disertaciones sicológicas y filosóficas, con ellos podría compilarse una serie de ensayos a la manera de Montaigne sobre el papel de la música, la novedad en las artes, la belleza del estilo, el reducido número de tipos humanos, el instinto de la medicina etc.”
Como ya dije antes, cada persona tiene diferentes opiniones al respecto: La polémica queda abierta, no obstante dejo abierta la puerta, para desde, una opinión muy personal, comentar algunos puntos de vista, sobre el porqué en el siglo XIX los autores escribían obras tan extensas.
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